Saturday, July 03, 2004

Lectura Propuesta Introduccion a la Teoria de la Organizacion. El Metro de Valencia

Incertidumbre invade a expendedores
Demora del Metro arruina a comercios en Avenida Bolívar


En el C.C. Cedeño muchos son los locales que han cerrado. (Foto Carlos Briceño)
Moisés G. Hernández

Valencia, junio 30 (REDACTA).- Malestar e incertidumbre es lo que impera en los pocos locales que se mantienen abiertos frente a las obras paralizadas del Metro de Valencia en la avenida Bolívar, entre la calle Navas Spinola y avenida Cedeño.

Solitaria luce la que otrora fue una boyante zona comercial, pues los trabajos del subterráneo, suspendidos desde finales de 2003 por la falta de recursos financieros, obligaron al cierre de un tramo de la avenida Bolívar Norte, y con ello, la merma de clientes no se hizo esperar.

En un recorrido realizado por los reporteros de este diario, se pudo constatar la difícil situación que atraviesan los comerciantes, muchos de los cuales están asentados en esos espacios desde hace muchas décadas.

José Manuel De Caires, propietario de la panadería “Venezuela 97”, comenta que en 200% ha disminuido su clientela, luego de que se iniciaran los trabajos. Su local no luce muy surtido, porque las pérdidas que genera impiden un buen abastecimiento. Tanto es así, que tuvo que trasladar algunas de las pocas mercancías que tiene en exhibición a uno de sus mostradores “para llenar el hueco”.

De Caires, quien es de origen portugués, refiere que cuando la alcaldía inició los trabajos de construcción del Metro frente a su local, le dijeron que en dos años estarían culminados, por lo que pensó que podía “aguantar”. Sin embargo, “llevo tres años esperando”, pero señala que lo mejor es seguir con el negocio abierto porque de lo contrario es ponérselo en bandeja de plata a los ladrones.

Recuerda que hace algún tiempo al lado de su panadería existía una clínica de estética, cuyos clientes lo eran también de su negocio. Pero esta situación cambió cuando la clínica se mudó, llevándose también consigo a los asiduos consumidores de café o cachitos que vendía De Caire.

FARMACIA SIN TURNOS

Un panorama similar se aprecia en la casi cincuentenaria Farmacia Lourdes. Allí los acostumbrados turnos son cosa del pasado porque los “chupapegas” hacen de las suyas e impiden el trabajo después de las 7 de la noche. “Aquí no hacemos turnos porque no hay garantía de nada. Hace poco acudimos a la Policía de Carabobo para solicitar un funcionario que vigilara la zona; nos lo asignaron, pero sólo duró dos semanas”, señala Marta López, administradora de la droguería con 45 años de funcionamiento.

“Trabajamos solamente de lunes a sábado hasta las 6:30 de la tarde, y no podemos abrir los domingos por la delincuencia”, agrega López, y recuerda que el año pasado robaron el local tres veces.

Además de la agobiante inseguridad, han tenido que reducir a cuatro horas la jornada de cada uno de los empleados, para poder solventar las pérdidas que oscilan entre 60% y 70%.

AREPERA A MEDIAS

La situación no es diferente para la Arepera La Francia, otro sitio emblemático para los valencianos.

Un pequeño cartel que dice textualmente “C vende este negocio. Información aquí”, da la bienvenida a los pocos que se acercan a comerse una arepa o tomarse un jugo.

“Nos está afectando muchísimo, porque la clientela ha bajado más o menos 60%, y el alquiler del local aumentó”, manifiesta Sergio Rivas, propietario de la arepera, cuyo horario también tuvo que ser modificado por temor a los indigentes que azotan la zona. Antes abrían hasta las 2 de la mañana (como cualquier arepera normal y corriente); ahora lo hacen hasta las 12 de la medianoche.

La situación es tan difícil para este comerciante que confesó que decidió vender el restaurante a un precio por debajo de su valor, porque no hay ganancias.

NI LAS PERFUMERIAS SE SALVAN

Es curioso, pero la perfumería “La Diosa del Amor”, ubicada al lado del Centro Comercial Cedeño, ahora tiene que abrir en horario corrido para recuperar algo de lo invertido.

Goretti Barreto, dueña de la tienda, narró cómo la inseguridad se ha apoderado del lugar, interfiriendo en las normales actividades comerciales: “En estos días llegó un chupapega pidiendo 100 bolívares y me amenazaba con una cabilla si no se los daba”.

Las pérdidas son inevitables debido a la dilación en la culminación de las obras del Metro y también por la delincuencia que, al igual que en los demás comercios, ha obligado a modificar el horario de trabajo.

No obstante, Barreto conserva las esperanzas: “Si nos hemos comido las verdes durante tres años, podemos esperar un poco más”, aunque no deja de exigirle a la alcaldía que reanude las obras.

Despedir para subsistir

Más de 20 años tiene la tienda fotográfica “Rapid Fot” en la avenida Bolívar, una de las más rentables de la cadena en la entidad, según Ruth Campos, encargada de ventas.

En los últimos dos años sus ganancias han disminuido 70%, desde que la obra está en construcción, y relató Campos que la empresa está funcionando por debajo del equilibrio mensual.

Comenta que anteriormente nueve personas integraban la plantilla de empleados, y ahora han tenido que quedarse sólo con dos.

Para ellos las perforaciones para la acometida de las vías subterráneas no constituyen un problema, pues lo más importante es el asfaltado para que haya flujo vehicular y por ende, comercial.

Reveló que la casa matriz les dio tres meses para decidir qué hacer, decisión que depende a su vez de las autoridades gubernamentales. De este modo, la disyuntiva es la siguiente: suspensión hasta que terminen las obras o cierre definitivo, pero “si nos vamos perdemos todo, el punto y lo invertido en el tiempo de espera”.

En la tienda de productos de belleza Distribuidora Pasarela, ubicada en el C.C. Cedeño, también tuvieron que prescindir de varios empleados, y su estado es crítico: la soledad es la única visita que recibe al día.

Wladimir de Faría, encargado de la tienda, dijo que antes se vendía más porque existía una parada de buses justo al frente, y esto de alguna forma impulsaba la actividad comercial.

El malestar es palpable en toda esta zona comercial, y la exigencia de los comerciantes es que se reanuden y terminen las obras del Metro de Valencia, el cual es indiscutiblemente un signo de progreso para la ciudad, pero no así para quienes viven de esta actividad económica en sus inmediaciones, al menos, mientras no se vislumbren soluciones de parte de las autoridades.

Impuestos exonerados

Los comerciantes se encuentran satisfechos en lo que a pago de impuestos se refiere, pues la Alcaldía les prometió exonerárselos mientras durara la construcción frente a sus negocios, y así lo ha cumplido, según las impresiones recogidas para este reportaje. No obstante, algunos, como José Manuel De Caires, propietario de la panadería Venezuela 97, exigen una mayor atención, por ejemplo, un subsidio a manera de préstamo.

¿Policías? Bien gracias

Las personas consultadas recordaron que en alguna oportunidad las autoridades les prometieron vigilancia permanente en estos sitios que inevitablemente se están prestando para la delincuencia, factor que también incide en la baja de las ventas porque tienen que modificar sus horarios de atención al cliente.

“Ni un solo policía pasa por aquí”, manifestó Goretti Barreto, dueña de la perfumería “La Diosa del Amor”.


Fuente: www.el-carabobeno.com
Jueves, 01 de julio de 2004

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